4/21/2011

24 de abril, día del Genocidio Armenio

24 de abril, día del genocidio armenio
Es una fecha trágica, que sucedió hace justo 96 años. Es decir, en 24 de Abril de 1915, cuando en el Imperio Otomano organizaron y realizaron el primer genocidio contra un pueblo entero, el pueblo armenio. Casi dos millones de armenios fueron las víctimas: torturadas – antes de ser asesinadas, violadas – antes de ser crucificadas, humilladas – antes de ser matadas.

Un largo camino de Gólgota fue aquello de la deportación hacia los desiertos. La gente indefensa caía de hambre y de sed. En todos los sitios- una horrible masacre, un verdadero infierno. La sangre armenia se derramaba en sus casas, en sus jardines, dentro de sus pueblos, fuera de las ciudades, en los campos y en las montañas. Uno de los que se escapó de milagro, contaba a su hija, la famosa futura poeta Alicia Ghiragossian.

No es posible decir en unas líneas todo lo que tuvo lugar. Sin embargo, los que sobrevivieron, lo contaban, demostraban y recordaban. Y en este caso, lo que ocurrió en 1915 con el pueblo armenio es no sólo un genocidio. Para mí, es un genocidio que difícil puede compararse con algún otro. Y diciendo esto, quiero acentuar vuestra atención en lo siguiente: es verdad, que a mis compatriotas los masacraban porque ellos eran cristianos, porque tenían – y tienen – la mentalidad europea o porque fueron más progresistas en un ambiente, donde esto no se podía permitir en ningún aspecto.

Pero el motivo principal de la aniquilación de nuestra nación fue porque ellos eran… armenios. Ante todo. ¡Tened en cuenta que el hecho no es sólo que los armenios vivían en sus casas, además que las casas en las que ellos vivían fueron construidas en sus tierras de la Armenia Occidental. Y la tierra de la Armenia Occidental es la cuna, donde miles de años antes el pueblo se formó como la nación Armenia, una de las más antiguas naciones del mundo.

Una nación que siglos antes de ser la primera en el mundo que adoptó el cristianismo como su religión oficial (permitidme repetir: siglos antes), era un país con sus fuerzas y potencias, un país llamado Armenia. Un país con su ya rica historia. Perdieron mucho durante el tiempo, pero allí estaban… En su cuna histórica… Hasta 1915. Hasta que llegaron los antepasados de los turcos, empezando las horribles matanzas de la gente por ser ellos armenios. Causa principal. Los hechos nos demuestran que los intentos de acabar por una vez con este antiguo pueblo existieron como, por ejemplo, en el siglo XVII, así mismo y en la época de Abdul Hamid, llamado el sultán rojo por la masacres que cobró la vida de 300 mil armenios.

En los años del gobierno de los jóvenes turcos esta política alcanzó su apogeo, porque el estado de la Primera Guerra Mundial, el apoyo de Alemania y muchas otras circunstancias les facilitaron a realizar este acto tan diabólico.¿ En mente de quién nació por primera vez la idea más cruel de robar a los niños armenios, de llevarlos y educarlos en la armenofobia y de traerlos luego para que maten sin enterarse de que estaban quitando las vidas de sus compatriotas y de sus parientes: a lo mejor de sus madres y de sus abuelos?. Cadáveres sin entierro, cuerpos humanos descabezados, decenas de pueblos vacíos, muerte y llanto.

Los que pudieron huír, para siempre tenían delante de sus ojos imágenes de cómo ardían sus hogares, cómo perdían sus fuerzas y las últimas gotas de sangre de sus parientes. Decenas, cientos, miles, un millón, un millón y medio de victimas… Sólo porque ellos eran armenios. ¿Quién podría imaginar tal infierno?. ¡Ni el mismo Dante!.Y cuando después de leer, de conocer y de analizar el caso Rafael Lemkin se imaginó todo aquello, pensó mucho sobre ¿cómo debe decirse esto?. Su invento fue la palabra “Genocidio” y tenía en cuenta en primer lugar todo aquello que pasó en el imperio Otomano con los armenios.

Sabemos que sólo una parte muy pequeña pudo entonces escapar de la muerte segura. Esparcidos por todo el mundo, formaron allí, donde llegaban, sus comunidades de diáspora y sus nuevas familias. Nacieron hijos de los que han quitado sus Yergir, o sea- sus tierras. Nacieron en el extranjero sus nietos y bisnietos. Otra vez llegaron a ser tres millones y luego cuatro y cinco millones. Alcanzaron a una cifra de más de siete millones de hoy, cada uno de los cuales durante todos los 96 años, ni un minuto paró su lucha para el reconocimiento del genocidio- el primer crimen contra toda la humanidad.

Es más: su olvido fue la causa para Hitler diga a sus soldados: ‹‹ ¡Matad sin piedad!. ¿Quién se recuerda hoy sobre los armenios?››. Ignorancia de este crimen es el motivo de que el hecho del genocidio se repita cada vez en diferentes lugares del mundo. Y además, es una causa para que el genocidio armenio no pare nunca. Porque, acabando por una vez con la población indígena de Armenia Occidental, los turcos no se tranquilizaron.

Sin pensar mucho, continuaron con las destrucciones de los monumentos armenios-sea donde sea. Otra vez tenían delante de sí el factor de la cuna histórica del pueblo nativo. Y como contaban con ello, pensaban que ninguna piedra o papel deberían ser respetados, si alguno de estos justificaba su origen armenio. Ninguna cosa que identifique algo a favor de los armenios. Fue y es todavía la política de Turquía.

Es también la política de Azerbaiján, otro país vecino de Armenia. Los últimos actos bárbaros en un lugar llamando Najicheván, que junto con Nagorno-Karabaj con la voluntad dictadora de Stalin fueron otorgados de Armenia y entregados a los azeries, demuestran todo.

Llegando hasta aquí, quisiera que se escuchasen en voz alta las preguntas que al mismo tiempo son también las respuestas: ¿No es la continuación de la política del genocidio en la época soviética por parte de nuestros vecinos, que han hecho todo lo posible para que la población indígena de Najicheván abandonese todo lo suyo y se vaya a otras repúblicas por culpa de la discriminación?. Sí, que es, y es el llamado genocidio blanco, lo cual han conseguido hacer sin armas y no estando en la época de guerras. ¿No es la continuación del genocidio las masacres en Shushi, de Karabaj, en 1918 o los pogromes en Sumgait, Baku, Kirovabad y otras ciudades de Azerbaiján en 1988, cuando empezó la lucha por la liberación de Karabaj?. Salía gente a la calle matando a aquellos ciudadanos que eran armenios. Masacraban, hasta que no intervinieran los soldados soviéticos.

¿Y el asesinato de Hrant Dink?. Un hombre valiente que quiso hacer todo lo posible para que se quitara el tabú sobre el tema del genocidio armenio dentro de la misma Turquía. Un periodista profesional, que quiso indicar: señores, vivimos ya en el tercer milenio y debéis reconocer las faltas, los crímenes del pasado, para que no se repitan otra vez en el futuro. ¿Le hicieron caso?. ¡No!. Lo persiguieron, lo perjudicaron, lo amenazaron, lo juzgaron por el artículo 301 de sus leyes, culpándole de que ha perjudicado a la turquedad (fijaos: no a los turcos, a la identidad turca y etc .– a la turquedad). Y lo mataron en plena luz, en la calle. Si recordáis, en muchos sitios del mundo salió gente con pancartas. ¿Qué ha cambiado entonces desde 1915 hasta ahora? .¿Y cómo se puede hablar sólo para esta fecha?.

Más de 20 países hoy en día reconocieron ya el genocidio armenio. Entre ellos: Francia, Suiza, Rusia, Argentina y otros. El Europarlamento recién en 1987 reconoció el hecho. Es digno recordar aquí, que el primer país donde reconocieron el genocidio armenio fue el Uruguay – un país de habla hispana.

En España, por primera vez sobre este tema habló en su libro, en 1982, el periodista – y para nuestro pueblo, una gran persona- José Antonio Gurriarán. En 2002, justo 20 años después, vio la luz el libro de uno de los escritores de gran talento de España, G.H. Guarch, que nos recuerda toda la atmósfera del imperio Otomano de esta época. Pasados cinco años más – en Abril del 2007 – se reunieron en Madrid casi cuatro mil armenios en una manifestación para la conmemoración de 1.500.000 víctimas.

En el mismo año en Gijón – también en este mes- se organizó un acto que presentaba Armando Fernández – un armenófilo asturiano que sabe mucho sobre nuestro pasado y sobre la Armenia contemporánea, un hombre que tiene en su biblioteca casi quinientos libros sobre el pueblo armenio. En 2008 la editorial publica “El testamento armenio” de G.H.Guarch. Por primera vez, un autor extranjero para los armenios escribe un libro bien documentado donde penetra no sólo en la historia, sino también en la identidad de nuestro pueblo.

Ahí tenemos toda la cronología de los hechos, de la enorme tragedia, del cruel crimen que se llama genocidio. Con diferencia de muy poco tiempo, “Espasa” edita “Armenios. El genocidio olvidado” – el segundo libro de José Antonio Gurriarán. Las presentaciones de este libro de Gurriarán, durante un año y más después de su publicación, siguieron sin parar en muchas ciudades del país. Para escribir este libro el autor recibió en su casa hospitalaria a la gente, los parientes de los cuales fueron asesinados en los días del genocidio. Y viajó también ,tanto a Armenia como a Nagorno Karabakh. El hecho de interés para el libro y de las protestas –incluso diplomáticas- dicen mucho por si mismo.

Ha pasado sólo un año y poquito más, que de acuerdo con Vega Media Press, hemos iniciado una nueva sección que se llama Armenia Press. Una idea única que se ha hecho realidad gracias a su director Jesús Pons. Los primeros artículos de nuestra sección están dedicados exactamente al tema del genocidio. Y es recordatoria también la fecha ,que por primera vez en España, el canal Intereconomía dio la posibilidad de hablar sobre el tema. Lo importante fue aquello que este programa se podría ver en todas las ciudades del país.

Juntando todo lo que he dicho antes, quiero expresar nuestra esperanza de que el parlamento de España no tardará mucho en unirse con los países que ya reconocieron el genocidio armenio. Sólo el reconocimiento del genocidio y su reprobación pueden evitar las intenciones de su repetición contra cualquier pueblo del mundo, que es lo mismo que – contra la humanidad entera.

Por mucho que analicemos los intereses políticos, ningún hombre más o menos informado no tiene ninguna duda, hoy por hoy,de que lo que ha pasado en Turquía se llama Genocidio Armenio. No dudaron tampoco ni el premio Nóbel de literatura Orhan Pamuk, ni el historiador turco Taner Akchanm y ni tantos hombres intelectuales de Turquía que reconociendo el hecho, pedían perdón al mundo armenio en una página especial de Internet, que se inició allí y cuando aumentaba la cifra de los turcos que pedían disculpas, no se sabe por orden de quien, la página se cerró de repente.

Sí, se nota la tendencia de romper el silencio y decir las cosas con sus nombres en la misma Turquía. No veo el porqué no deben hacer esto los diputados de las Cortes Generales de España.
/Arthur Ghukasian/




Fuente:  http://www.levante-emv.com/

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